Marzo

Mientras en sueños se me despierta el inconsciente que insiste en querer hacer las cosas que he cambiado. He cambiado mucho, muchísimo, ha sido muy difícil y ha sido muy bueno por otra parte. Todos los días tengo ganas de levantarme y continuar caminando sin voltear atrás y creo que es lo que me mantiene más motivada, ya no querer mirar atrás aunque frente a mi solo se distinga una linea horizontal eterna que delimita algún lugar en el futuro, algún sitio al que pertenezca momentáneamente.
Cada vez que pienso en que quiero una vida estable y algún tipo de rutina eterna, mi cerebro y mi cuerpo se conjuntan para sabotearme y hacerme saber que a lo que menos estoy dispuesta es a mantener por mucho tiempo la misma rutina, las mismas actividades, todos los días y con los mismos desenlaces. También es valido querer retirarse.


Puntaje

Soy la más experta en hacer tormentas en vasos de agua, porque soy exagerada, porque soy bastante intensa y porque me gusta el drama.
Algo me mantiene incomoda constantemente y hay algo que evidentemente no estoy disfrutando, no sé ni siquiera como explicarlo.
Hay una parte de este proceso, que sí, me agrada me hace sentir satisfecha y me mantiene con ganas y sobre todo fuerza para continuar; sin embargo, existe el lado opuesto ese que me hace ver todo tan gris y obscuro, aunque tenga pegada frente a mi una lampara de 20 mil voltios.

Me hice bastante pesimista frente a muchas situaciones, cosa que le he atribuido a las diferentes personas que he conocido en mi vida, que también le he dejado la responsabilidad a mis múltiples fracasos. Antes no me era difícil ver el lado positivo de las cosas, ahora busco de manera intencionada, el lado malo de las cosas. Muchas de ellas para evitarlas y concentrarme, para enfocarme. Lo que he estado haciendo a lo largo de este año ha sido prohibirme muchas cosas que antes disfrutaba, con la intensión de concentrarme en mi objetivo y he dejado todas mis energías en ese objetivo de tal forma que hoy me irrita la distracción, me molestas no poder avanzar un día un paso más hacia mi meta. Porque soy intensa y quiero acortar el tiempo de llegar a tal lugar. Me doy cuenta, es lo bueno, pero no me detengo en cuanto estas situaciones me llevan a la sobresaturación y me disparan el mal humor, la nostalgia, el estrés.

Estoy tratando de trabajar en todo esto, estoy intentando estabilizarme, ver que el tiempo pasa lento y rápido al mismo tiempo pero que no importa con que reloj lo mida, siempre habrá suficiente para finalizar y alcanzar mis objetivos. Aunque a veces rompa en llantos inútiles, que me alivian el alma. 
En casa me han instruido en una educación en la cual, tus problemas son tuyos y debes de guardarlos en cajitas, uno adentro del otro, como las muñequitas matrioska, hasta que las cajitas no aguanten más y se deshagan en las manos, dejando todo un desastre. Recurro poco a las personas en estas situaciones, y como buen millenial -lo que sea que signifique eso- recurro a esto, ha darle vueltas en mi cabeza y luego escudriñar una parte aquí, exponiéndolo ante desconocidos que no tienen absolutamente nada que ver con mi vida.

Esta bien por hoy.

how i disappear

Esta etapa de su vida solo le recordaba el capitulo de un libro, de su novela favorita. Todos parecían estar presentes pero estar en contra, parecía tan abrumadora la cantidad de personas que ya conocía, sabía que ya no  tenía suficientes dedos para contarlos con ambas manos, y al mismo tiempo no podía sentirse más sola en este lugar. Solo aquí, solo donde todos estaban, donde físicamente la acompañaban un montón de siluetas, un montón de presencias de colores grises atenuados por los días soleados y las tardes ventosas. 
Solo podía hacer alusión a tal capitulo, que le asustaba muchas veces acercarse tanto a la ficción, que se preguntaba si el desenlace tendría el mismo punto final.
Cansada de escuchar siempre los mismos cuestionamientos, cuando en realidad no era la pregunta superficial que quería escuchar. Arrepintiéndose de tantas cosas, arrepintiéndose hasta del paso de los años, preguntándose por que no se había arrepentido antes, soportaba las noches porque dormir atenuaba los pensamientos. Pero por la mañana nuevamente ya no existía lugar para ponerlos en algún sitio, ya no sabía que pensar, si era bueno pensar, si debía pensar, si quería pensar.
La sensación invadía cada vez más los rincones de los lugares donde se encontraba, se aproximaban días que la aterraban. A pesar de que se concentraba en una docena de cosas, seguía sintiéndose abrumada y agredida.