Semanal.
Los días de la semana pierden sentido cuando
estás de vacaciones. No importa si es miércoles y tú te sientes en domingo, no
importa si es domingo y tú te sientes en viernes. Es mágico. Altera el tiempo y
la percepción de orientación, es algo particular de diciembre. A mi diciembre
siempre me parece igual, desde que cumplí dieciocho años, tal vez antes, no sé.
Aquí la hora de la comida llega tres horas
diferida y las tardes son siempre cortas. Es que siempre hago las mismas cosas
en estos días.
La familia está pero todos siempre en una
habitación distinta, cuando todos están en la misma habitación se puede sentir
un sofoco particular, que solo siento cuando estoy con ellos, es como un
bochorno pero no tan molesto. Lo curioso es que no es ruidoso tener tantas
personas aquí, o es que en este espacio siempre mantengo melodías porque pienso que mi cerebro se aburre. Pero en realidad no lo hace. No, porque
siempre estoy pensando en que debería de hacer, en que son tales horas y que
podría hacer tales cosas, luego tomo conciencia reviso el calendario y veo que día de la semana es y
se interrumpen todos mis planes y regreso a la rutina semanal. Y pienso en que
es domingo y que eso me imposibilita hacer cosas que normalmente haría en
viernes o cualquier otro día, menos en domingo.
Soy un animal de hábitos, caminos, rutinas, recetas y de pasos a
seguir, no lo puedo evitar.
La normalidad regresa a este lugar cuando pasan
de las diez de la noche y parece que es martes otra vez, que es miércoles,
jueves o viernes. Entonces sí, es ruidoso y el bochorno se dispersa pero el sofoco arrecia y se tiende por un par de horas hasta que se dispersa, escapándose por las puertas de las habitaciones.
Por cierto aquí nunca es lunes, porque he
desarrollado una habilidad increíble para ignorarlo completamente.