Julio 2011

Había olvidado porque me encantan las madrugadas, porque me gustan tanto sus horas, sus lunas y sus estrellas. Se siente cuando duermes una amnesia que te seduce y te lleva a olvidar momentaneamente, es una solución rápida para no quedarte pensando en lo que quieres pensar. Pero puedes rebasar esa solución y estar despierto, pensarte, mirarte, olvidarte, sonreirte, escribirte... mientras el mundo se detiene adentro, afuera están pasando las horas, mientras todos están sintiendo llegar el momento de despertar, de volver a pensar, de sentir escalofrío por la mañana, tu retrasas ese momento y lo llevas afuera, lo alargas para que con suerte no suceda, no olvides y al instante recuerdes con más fuerza que en la noche cuando te fuiste a la cama.
Las cosas cambian tanto cuando pones apenas un pie en la cama, las noches son alargadas, a veces si no estas cansado sabes que al llegar la noche iras a descansar sin estar cansado y que el suplicio de entrar en una sabana fría y hundirte en tus pensamientos comenzara; hasta que obligues a tu cuerpo y a tus pensamientos a estar en reposo, a estar estáticos hasta que te despiertes, con el cuerpo húmedo y los ojos hinchados, sintiéndote abrumado por lo que estabas recordando anoche.
Entonces piensas que dormir más remedia las cosas pero no sucede así, siempre que estas consiente de tus sueños, intervienes y llegas a cosas que ni siquiera imaginas haber pensado, entonces quieres ocupar tu mente en situaciones, te levantas y comienzas a ocupar tu mente hasta la noche, hasta que todo comience de nuevo. Es un ciclo interminable...