En el reloj.
La primera vez que me citaron en el metro, me especificaron que nos encontraríamos bajo del reloj a determinada hora. Yo era muy joven y me dio pena preguntar donde estaba el reloj y lo primero que imagine fue la escena del Titanic en la que los enamorados se citan bajo el reloj y después pensé en que el metro no tiene lugares tan bonitos. Es un recuerdo agradable.